Artistas

Andrés Cortés y Aguilar

Sevilla, 1881 - 1883

  • Lavanderas y pescadores en un paisaje costero

    1863
  • Paisaje fluvial con lavandera y pescador

    1863

Pintor de obra fecunda y muy personal, sin embargo son pocas las noticias precisas que se tienen sobre su vida.

Su padre, Antonio Cortés, residía en Francia y había sido discípulo del paisajista y pintor de animales Constantin Troyon (1810-1865), lo que sin duda debió marcar desde sus primeros pasos artísticos, junto a su padre, la preferencia de Andrés Cortés por la pintura de paisajes con rebaños; género en el que llegaría a ser uno de los más destacados especialistas en su tiempo, y que define buena parte de su producción.

Presente desde 1840 en Sevilla, donde residiría toda su vida y afianzaría su carrera, fue profesor de la Escuela de Bellas Artes y miembro de su Academia desde 1862, alcanzando pronto fama en los ambientes artísticos sevillanos con sus atractivas vistas panorámicas de la ciudad pobladas de figuras, por las que hoy es más conocido, y que le dieron notable reputación en su tiempo entre la clientela de la alta sociedad hispalense. Entre ellas, las más famosas son sin duda sus versiones de La Feria de Sevilla; la primera pintada para el conde de Ybarra, promotor de esta popular feria de ganado, y la otra, firmada en 1852, que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Dentro del mismo género, Andrés Cortés pintó otras vistas sevillanas de composición igualmente ambiciosa, atentas tanto a la descripción de edificios y monumentos como a la de los tipos e indumentarias de los personajes que las pueblan, con un colorido vivo y brillante; aspectos en los que reside buena parte de su atractivo, destacando entre ellas la Vista de Sevilla desde el Prado de San Sebastián, pintada en 1866 (Sevilla, colección Javier Benjumea).

Sin embargo, la mayor parte de los cuadros conocidos del artista, y con los que debió mantener su carrera, debido a su fácil venta y a su pintoresquismo decorativo, fueron los paisajes rurales con rebaños, casi siempre cabañas de ovejas o vacas guiadas por sus pastores, de los que son buen ejemplo los titulados Camino de la Feria (Sevilla, conde de Aguiar), Paisaje con pastores y ganado (Palma del Condado, colección Cepeda), Paisaje de fantasía (Madrid, Fundación Santamarca), y los paisajes con figuras de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Realizó también algunos retratos discretos, como los de Nicolás Antonio (Sevilla, Biblioteca Colombina), firmado en 1851; José María Ybarra (Sevilla, conde de Ybarra), obra de 1854; y el de Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz (Sevilla, Ayuntamiento), firmado dos años después. Fue, además, interesante pintor de tipos, faceta de la que es buena muestra El tío Gamboa de Hinojos (colección particular) pintado en 1857, y el Leñador cosiéndose la ropa (Sevilla, colección particular). Se conoce igualmente de su mano alguna pintura de contenido religioso, como La caridad de las Hermanas de San Vicente de Paúl (Sevilla, Ayuntamiento; depositada en el Hogar de la Virgen de los Reyes), realizada en 1847, y se tiene además noticia de un lienzo histórico de grandes dimensiones pintado por Cortés en 1848 que representaba a Guzmán el Bueno armando caballero a su hijo, que tuvo cierto eco en la prensa sevillana de su tiempo y fue adquirido por los duques de Montpensier.

Participante en las exposiciones de Bellas Artes que se celebraban en la ciudad, en 1858 fue premiado con una medalla de plata por Un país, presentando en 1868 Una cabaña. El reconocimiento que disfrutó en su ciudad le colmó de honores y distinciones locales, llegando a ser socio de número fundador de la Diputación Arqueológica de Sevilla, presidente de su clase de Artes, corresponsal de la Real Academia de Arqueología y Geografía del Príncipe don Alfonso y de la de Córdoba, y socio de la de Emulación y Fomento, además de ser condecorado con varias cruces.

José Luis Díez