Artistas

Juan José Gárate Clavero

Albalate del Arzobispo, Teruel, 1870 - Madrid, 1939

  • Banquete interrumpido

    s.f.

Formado inicialmente en la escuela de dibujo de Manuel Viñedo de Zaragoza, en 1881 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Luis de esa misma ciudad, rodeado de cierto prestigio por su temprana habilidad manual. En esa institución permaneció matriculado hasta el curso 1884-1885 en que, dada su notoria aplicación, resultó becado por el Ayuntamiento. Así, el año siguiente se trasladó a Madrid, en cuya escuela continuó sus estudios, hasta 1890. Desde allí enviaría varias copias de pinturas importantes del Museo del Prado, como Las Meninas, y una composición, La muerte de Diego de Marcilla, que le valió una pensión de la Diputación de Teruel para trasladarse a Roma.

Durante su estancia italiana, prolongada desde 1890 hasta 1898, Gárate entró en contacto con Francisco Pradilla y con la colonia española establecida en aquel país, conectada con el mercado internacional. También desarrolló entonces un claro interés por la pintura costumbrista, con la que el pintor turolense se sintió plenamente identificado a lo largo de toda su producción.

En 1898, instalado de nuevo en Zaragoza, ya como profesor de su Escuela de Bellas Artes, fue nombrado individuo de la Real Academia de San Luis y se concentró sobre todo en su labor docente, sin descuidar su propia carrera pictórica. Presentó desde entonces pinturas de asuntos regionalistas a certámenes nacionales e internacionales. Su protagonismo llegó a ser bastante notorio en la prensa local y dedicó buena parte de sus quehaceres a la clientela zaragozana, que le comisionaría para encargos variados, tanto decorativos como de retratos oficiales o de obra gráfica; a todos ellos respondió con puntual atención y con una correcta ejecución.

A partir de 1911 abandonó Zaragoza y renunció a su plaza de profesor en la Escuela Industrial y de Artes y Oficios de la capital aragonesa, así como a la de conservador del Museo regional. Fijó su nueva residencia en Madrid, donde disfrutó de una cómoda posición, y donde se dedicó fecundamente a la pintura y a las artes decorativas, sin dejar de mantener cierta presencia artística en Zaragoza, mediante algunas exposiciones y concursos. Trabajador inagotable, falleció víctima de un trágico accidente.

Carlos G. Navarro