Artistas

Ramón Martí Alsina

Barcelona, 1826 - Barcelona, 1898

  • Costa acantilada con mariscadores

    c. 1880-1888
  • El torrente de Argentona

    1870-1880

Ramon Martí i Alsina es el máximo representante del realismo catalán y la figura clave de la renovación de la pintura catalana moderna. Su magisterio defendió e impuso el estudio directo de la naturaleza y contribuyó eficazmente a dejar de lado antiguos métodos académicos y a liberar de viejas rutinas la enseñanza del arte. Fue el primer artista catalán de su época que se enfrentó abierta y decididamente a la naturaleza. Convencido de que el principio de la vida era la constante transformación y de que el verdadero arte se hallaba en el mundo real dominado por la luz y el color, abrió la puerta a una nueva concepción pictórica en la que se formó la siguiente generación de pintores catalanes.

Desde muy joven, mientras cursaba estudios de Filosofía, asistió a las clases nocturnas de dibujo de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, pero sus convicciones artísticas se formaron al margen de la escuela y de manera bastante independiente. El artista, incansable en su investigación de la realidad, no creía en soluciones previas para resolver un volumen o un efecto de luz, sino en la estricta contemplación atenta y analítica de la naturaleza y de los objetos inmersos en su atmósfera. Su autoaprendizaje le hizo tomar conciencia de sus deficiencias y buscar con avidez noticias de los ambientes artísticos más avanzados. Intentó conocer obras de artistas extranjeros e hizo un esfuerzo por viajar, conocer museos y visitar exposiciones. Aunque hay que tener en cuenta la influencia de Delacroix, Géricault o Vernet en las grandes composiciones históricas de Ramon Martí i Alsina, en lo que se refiere al paisaje serán las obras de determinados artistas de la Escuela de Barbizon y las del propio Courbet las que le confirmarán el camino que él ya había iniciado de manera intuitiva.

Hay que destacar la faceta pedagógica del artista que ejerció liderando el magisterio artístico de la época. Elegido académico, fue el más entusiasta socio fundador del Ateneo y organizador de muchas de las exposiciones de esa entidad y de la Sociedad para Exposiciones de Bellas Artes, entidad que tenía como objetivo promocionar la celebración de exposiciones de pintura y de escultura, con el fin de animar a los artistas catalanes a dar a conocer sus respectivas producciones y, al mismo tiempo, agilizar el mercado de obras de arte. Martí i Alsina trabajó intensamente, sus talleres fueron simultáneamente lugar de tertulia, escuela de pintura y núcleo de reflexión artística, así como exposición permanente de sus obras. Algunos amigos procedentes del mundo financiero, industrial y agrícola del entorno catalán del momento se hicieron cargo, asociados con el pintor, de las necesidades materiales de éste. Cuando trabajaba libre de preocupaciones económicas su inspiración y su capacidad de producción fueron inagotables. Renunció a su cargo de académico por razones de tipo ideológico y fue destituido de su puesto de profesor de la Escuela de Bellas Artes por negarse a jurar la Constitución de la monarquía amadeísta; todo ello lo fue alejando de los círculos oficiales.

El artista solía dar clases al anochecer, trabajar en el taller por las tardes y levantarse muy de mañana para salir a tomar apuntes de paisaje. Ramon Martí i Alsina mantuvo siempre un gran interés por la temática urbana. Este aspecto, visto desde la perspectiva actual, lo aleja de los pintores de la Escuela de Barbizon y lo acerca a los impresionistas, pero el artista sólo se adentra esporádicamente en el campo específico del impresionismo. Algunos de los acontecimientos de su biografía nos confirman, por un lado, que la necesidad de transformar su prestigio en éxitos económicos le perjudicó no sólo en su búsqueda de nuevos elementos de expresión, sino también en su producción habitual, y por otro lado, que el artista tuvo a su alcance suficientes contactos con la vanguardia artística de la época como para reafirmar sus propias convicciones.

Es necesario, sin embargo, considerar la figura de Ramon Martí i Alsina a partir de aquellas obras que le han hecho merecer el papel de innovador e iniciador del arte moderno catalán del siglo XIX.

Maria Teresa Guasch