Artistas

José Rico Cejudo

Sevilla, 1864 - Sevilla, 1943

  • Andaluces en la venta

    s.f.

Nacido en Sevilla el 27 de marzo de 1864, ingresó casi niño en la Escuela Provincial de Bellas Artes, aprendiendo de Manuel Wssel, Eduardo Cano y José García Ramos hasta que en 1887, todavía alumno de la Escuela, gana un premio en metálico por su cuadro El niño de la paloma.

Al año siguiente, 1888, se traslada a Roma con una pensión del Ayuntamiento hispalense. Allí permanecerá hasta 1895, buscando la guía del sevillano Villegas y del jerezano Gallegos. Aprovecha, además, para viajar a Nápoles y Venecia, ciudad esta última de la que realiza numerosas vedute como tantos otros pintores de la colonia española en Italia, atraídos por el foco polarizador que supuso el asentamiento allí de la viuda de Fortuny, Cecilia Madrazo, y las frecuentes visitas a esa «corte» de los más prestigiosos de los fortunianos, como Martín Rico o el propio Villegas. Las pinturas italianas que Rico Cejudo entregó al Ayuntamiento sevillano a modo de envíos de pensión –Una pompeyana (1889), Estudio de desnudo masculino (1889) y La bendición pascual en Roma (1893)– son obras que reflejan los estupendos recursos adquiridos en Italia: un dibujo vigoroso y firme, y un sentido del color de fuertes tonalidades pero sobrio de matices, composiciones equilibradas y asuntos que, aunque tienden a lo anecdótico, poseen sinceridad narrativa.

Tales cualidades perviven en sus primeros años de su regreso a Sevilla y se manifiestan en La promesa (1906), que es una de sus mejores obras. En tales años, concretamente desde 1897, se dedica también a la docencia, con clases de dibujo en academias preparatorias de ingeniería, arquitectura y militar, y después, en 1905, de colorido y de composición decorativa como ayudante en la Escuela de Artes e Industrias (que es como se llaman a partir de 1900 las Escuelas de Bellas Artes), llegando a ocupar la plaza profesor auxiliar. Finalmente, ingresa en 1907 como académico de número en la sevillana de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Pero la mayor parte de su producción posterior conoció una rebaja de la creatividad, con asuntos de fácil venta y escasa originalidad, al rebufo de prototipos de García Ramos y Gonzalo Bilbao, con el casticismo del primero y el realismo luminista del segundo.

De su participación en certámenes oficiales recogemos, en las Exposiciones Nacionales, la de 1895 con el tercero de sus envíos de pensionado, La bendición pascual en Roma, por el que obtuvo mención honorífica; 1897, ¡Pobre huérfana!; 1901, Vicio y remordimiento; 1904, Con achaque de primo, Para la procesión y dos retratos, mención honorífica; 1906, La promesa; 1908, Aseo matutino; 1910, retrato de su hija y Estío; 1915, Futuros astros y El aguador; 1920, En la Feria y Floreras, con la segunda de las cuales obtiene su más alta condecoración, una medalla de tercera clase, además de su adquisición por el Estado por 4.000 pesetas; y 1922, Preparando la fiesta y Antes del rosario. También está documentada su presencia en diversas exposiciones de Sevilla, Granada y Málaga, al igual que la concurrencia a alguna de las exposiciones comerciales de Pinelo en Buenos Aires o la de México de 1910, donde obtuvo la medalla única.

Por último, cabe decir que Rico Cejudo también llegó a ejercer de ilustrador, escritor de novelas cortas, autor de artículos eruditos sobre arqueología y arte en los diarios sevillanos, y hasta de «cantaor» de flamenco.

Esteban Casado