La huida a Egipto
Jerónimo Ezquerra

La huida a Egipto

s.f.
  • Óleo sobre lienzo

    52 x 41 cm

    CTB.2000.23

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Este episodio sólo se cita en el Evangelio de san Mateo (2:13-15) y en apenas unas líneas: «Partido que hubieron [los Magos], el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. Levantándose de noche tomó al niño y a la madre y se retiró hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes». El propio Mateo admite que este tema es la justificación de la profecía de Oseas (11:1): «De Egipto llamé a mi hijo», palabras pronunciadas por el Señor a través de su profeta, cuyo sentido fue interpretado de manera equivocada por el evangelista, ya que no se referían a Jesús, sino al pueblo de Israel liberado de la esclavitud de Egipto por el Señor. Los Evangelios apócrifos y la Leyenda Dorada adoraron el escueto relato de san Mateo, enriqueciendo el tema con numerosas invenciones: el prodigio de las espigas, el ataque de los bandidos, el milagro de la palmera y la caída de los ídolos de Egipto.

La representación que aparece en este lienzo posee todos los elementos tradicionales, la Sagrada Familia, el asno que sirve de montura a la Virgen y el Niño, los ángeles que indican y protegen el camino... pero en él quizás también exista una alusión a la versión relacionada con la caída de los ídolos, porque en la zona superior izquierda, en el extremo del lienzo, el artista parece esbozar una forma sobre un pedestal que, en el entorno paisajístico en que se desarrolla la escena, sólo se puede explicar como una alusión a esa variante del tema.

María sostiene y mira amorosamente a su Hijo, envuelto en pañales, mientras san José, guiando al asno por las bridas, los contempla con devota atención. La cabeza de la Virgen está rodeada por un nimbo estrellado –al igual que en los restantes cuadros de la serie– cuyo origen está vinculado al culto de la Inmaculada, como ya se ha explicado anteriormente. También lleva una segunda aureola definida por cabezas de querubines, repetidos en otros lienzos del conjunto, que recuerdan los modelos de Carreño. Esta obra presenta evidentes relaciones, tanto en la composición como en las figuras, con una pintura de idéntico tema firmada por Ezquerra y conservada en una colección privada madrileña. En ambos casos el artista recibe la influencia de la escuela madrileña de las últimas décadas del siglo XVII, como puede apreciarse comparando estos ejemplos con una Huida a Egipto de José Moreno, conservada en el Minneapolis Institute of Arts.